Hace 103 años nació un ídolo de la afición mexicana, Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como El Santo.

Guzmán Huerta fue oriundo de Tulancingo, Hidalgo, pero creció en Tepito en la Ciudad de México, una de las zonas más peligrosas de la capital, no por lago le llaman el barrio bravo.

‘El Santo’, quien se convirtió en un héroe de la cultura popular de México y un emblema a seguir, a temprana edad, se interesó por el béisbol, el fútbol americano y, por supuesto, por la lucha libre.

En su juventud usó otros sobrenombres: Rudy Guzmán, El Hombre Rojo, El Murciélago II y El Demonio Negro. Su entrenador, Jesús Lomelí, le invitó a unirse a un grupo de luchadores que se vestirían de plateado, por lo que le sugirió un cambio de nombre. Así Rodolfo Guzmán dejó de existir para convertirse en El Santo, el enmascarado de plata.

El ídolo más grande de México, forjó su legado no sólo al vencer a otros luchadores en el cuadrilátero, sino también a mujeres vampiro, momias y zombis en las 54 películas que protagonizó.

Una de las fechas más recordadas y emblemáticas para el enmascarado de plata fue en el 26 de enero de 1984. Decidió quitarse la máscara, por tercera vez, para el presentador informativo de Televisa, Jacobo Zabludovsky.

El Santo murió 10 días después a los 66 años.

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